El hiper control afecta tu cuerpo

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay
Controlándolo todo

¿Cómo se verá afectado tu cuerpo si controlas demasiado?

En estos tiempos que vivimos en el que estamos hiperconectados e hiperinformados. Está bien visto ser multifacético. Poder controlar muchas herramientas y poder mantener todo en funcionamiento es una habilidad que al parecer se ha vuelto casi imprescindible.

Ser un padre/madre multitasking o multitarea: trabajar, cocinar, limpiar, atender a los hijos, actualizarse, etc.

Tener un cargo en el que haya que estar en contínuo estado de alerta, repasando y recalculando los objetivos, los tiempos, las actividades para que el engranaje no deje de funcionar.

O simplemente ser una persona exigente consigo misma y con los demás desarrollando un excesivo control sobre las actitudes propias o ajenas, poniendo en tela de juicio permanentemente las debilidades que impiden «la perfección».

Ser la persona que lo organiza todo tanto en casa como en el trabajo puede tener dos caras: por un lado estará segura de que todo se hará «como debe hacerse» pero por otro lado nunca podrá relajarse, no podrá disfrutar de las bondades de la improvisación.

El cuerpo al estar en contínua tensión se verá afectado muy probablemente de bruxismo (apretar los dientes) que puede derivar en problemas cervicales y dorsales.

También la continua elevación de los hombros para mantener la alerta colabora en todo el entorno patológico donde pueden aparecer migrañas y respiración superficial.

Con el paso del tiempo se podría desarrollar algún problema digestivo sobre todo del colon.

A su vez un problema digestivo podrá manifestarse en lumbalgias y sacralgias.

Y en algunos casos podrían manifestarse problemas de ansiedad y ataques de pánico.

La verdad es que al ser una adicción y a pesar de muchas veces hacernos sentir infelices, salir no es tan fácil. Como he comentado en un artículo anterior sobre el autocuidado y como puedes ver si sigues el enlace de la pregunta más arriba, la forma de comenzar a reparar es como mínimo darse cuenta.

Luego habrá que seguir un camino, sin vuelta atrás, donde iremos identificando ciertos patrones:

  • Los momentos específicos donde aplicamos nuestro control aunque sea después.
  • Descubrir cuando hemos comenzado a sentirnos seguros siendo controladores.
  • Imaginar que pasaría si dejáramos de controlar.
  • Que sería lo peor que podría suceder si algo no sale como estaba planeado.

Y dar lugar a que otros «hagan a su manera», dejando espacio y recostarnos a descansar un rato mientras ellos «hacen».

No hay que olvidar que somos prescindibles. Que las cosas seguirán funcionando, mejor o peor, pero seguirán funcionando. Estemos o no. Y que solo tenemos una vida para disfrutar. Dar lugar a que nos sorprendan o dejar fluir las situaciones nos liberará hacia un disfrute que merecemos.

Si crees que no puedes enfrentar esto por ti misma/o, no dudes en pedir ayuda profesional. No estas «mal de la cabeza» simplemente aprendiste una forma para defenderte en la vida que en algún momento dejó de ser necesaria pero ya no pudiste liberarte, ni siquiera sabias que estabas preso/a.

Una respuesta to “El hiper control afecta tu cuerpo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *